Mexicaltzingo

Saray se puso brava

La tensión entre el gobierno municipal de Mexicaltzingo, encabezado por Saray Benítez Espinoza, y habitantes de la colonia San Isidro subió de tono luego de la oposición ciudadana a la construcción de un parque en la zona, en medio de la inconformidad, la presidenta municipal lanzó un reto a la ciudadanía para que los cuestionamientos y desacuerdos se los expresen directamente, una postura que rápidamente encendió la discusión pública y que para algunos vecinos representa más un desafío que una disposición al diálogo, porque cuando la gente pide ser escuchada, quizá espera una mesa de trabajo y no una invitación al duelo verbal.
El conflicto vuelve a colocar bajo la lupa la manera en que el Ayuntamiento está manejando una obra que, al menos entre un sector de la población, genera rechazo y preocupación, los habitantes de San Isidro han manifestado su oposición al proyecto y cuestionado su conveniencia para la comunidad, por lo que el gobierno municipal tendría que explicar con claridad qué se pretende construir, bajo qué estudios, con qué recursos y, sobre todo, qué mecanismos se utilizaron para informar y escuchar previamente a los vecinos, gobernar no es simplemente decir “se va a hacer”; también implica explicar por qué, para quién y con qué consenso.
La postura de Saray Benítez resulta particularmente incómoda porque un gobierno municipal debería ser el primero en propiciar canales institucionales para procesar la inconformidad ciudadana. Si existen argumentos técnicos, jurídicos y sociales que respaldan el parque, corresponde presentarlos públicamente y permitir que sean revisados por los habitantes, y si existen dudas legítimas sobre el proyecto, lo razonable sería atenderlas antes de que la discusión termine convertida en un pleito entre Ayuntamiento y ciudadanía, la obra puede tener cemento, planos y presupuesto; lo que todavía necesita es confianza.
En lugar de convertir la protesta en una confrontación personal, la administración municipal tendría la oportunidad de demostrar que puede escuchar incluso las voces que no están de acuerdo con ella, porque una presidenta municipal no fue electa para gobernar únicamente a quienes aplauden sus decisiones, sino también a quienes cuestionan, protestan y exigen explicaciones, y si el proyecto de San Isidro es tan beneficioso como sostiene el gobierno, entonces debería ser sencillo defenderlo con argumentos, documentos y transparencia, sin necesidad de retar a los ciudadanos a ver quién aguanta más el intercambio de reclamos.
Diego Sánchez

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