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Indignante

Exponen aparente discriminación en DIF Joquicingo

Creados en 1985, los sistemas municipales para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) son los organismos que deben coordinar y ofrecer servicios destinados a la salud y desarrollo de las familias, especialmente a quien se encuentra en situaciones vulnerables. Como lo dice la Gaceta del Gobierno donde se decreta su creación, los DIF deben “asegurar la atención permanente a la población marginada, brindando servicios integrales de asistencia social” y “promover los mínimos de bienestar social y el desarrollo de la comunidad, para crear mejores condiciones de vida a los habitantes del Municipio”.

Por ello, siempre se habla de que el DIF es la parte más sensible de los ayuntamientos, la instancia más humana del gobierno. ¿Pero qué pasa cuando no es así? ¿Por qué quien trabaja ahí, aparentemente no tiene ni la sensibilidad ni el profesionalismo para atender a personas vulnerables y quizá sólo está ahí porque alcanzó un “hueso”?

Tristemente, a decir de los vecinos, este es el caso del DIF Joquicingo, donde recientemente se viralizó la denuncia pública en redes sociales, de una mujer que padece cáncer y que al parecer asiste al DIF por apoyos para su tratamiento. Esta persona escribió que oyó cómo una de las trabajadoras del organismo se expresaba, en voz alta “como para que todos la oyeran”, de una manera despectiva y denigrante de los que padecen cáncer.

La persona identificó directamente a la funcionaria Ariana Robles de decir, refiriéndose a los enfermos que “esas personas que se les cae el cabello, le damos asco o nos odie”. Imagine, lector, qué tipo de persona dice algo como eso, y más, en presencia de quien aluden sus comentarios. Y encima, se supone que está trabajando para brindar un servicio y asistencia social, objetivos del DIF.

Para algunos resulta incluso inhumano que una persona aparentemente dedicada a este sector, se exprese de tal manera; cuando, para una persona que padece una enfermedad grave como lo es el cáncer, no solo debe lidiar con las afectaciones físicas que el propio padecimiento les conlleva y que afecta su salud, sino con sentimientos negativos que evidentemente pueden ser provocados por la falta de tacto de personas presumiblemente ignorantes en el tema y que, además, no tienen miramientos en dañar la estabilidad emocional de un enfermo.

Pese a que se trató de contactar a ambas partes, ninguna ha respondido a la invitación de hablar sobre el tema, asunto que sería importante porque no sólo se trata de un simple comentario, sino que hay una Ley federal que tipifica estas conductas, llamada Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, la cual contempla cualquier situación que niegue o impida el acceso en igualdad a cualquier derecho. Además, está el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), es el organismo encargado de garantizar el ejercicio y respeto del derecho a la no discriminación. Pues si ya es grave que se falte así el respeto a una persona vulnerable, es peor si viene de un funcionario que se supone debe ser sensible y atento, la situación es lamentable e indignante.

 

Osvaldo García

 

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