Ocoyoacac

Ocoyoacac se hunde y la administración… flota entre excusas

Los habitantes de Ocoyoacac despertaron no con el canto de los gallos, sino con el rugido de ríos desbordados, el crujir de árboles colapsando y el chapoteo involuntario dentro de sus propias casas. Las intensas lluvias de las últimas horas provocaron una emergencia que, aunque anunciada por el cielo, tomó por sorpresa a las autoridades… otra vez.
Las imágenes hablan por sí solas: calles convertidas en canales, casas anegadas, escuelas con daños estructurales y lodo por doquier. El municipio está, literalmente, bajo el agua, y con él, el prestigio si acaso lo tenía de una administración que ha demostrado estar más enfocada en tomarse la foto que en construir drenajes.
No es la primera vez que Ocoyoacac sufre por lluvias. No es la primera vez que colapsan árboles. No es la primera vez que se reportan deslaves. Y, desde luego, no es la primera vez que la autoridad reacciona con lentitud y tibieza. Pareciera que la estrategia oficial se basa en rezar para que no llueva… y culpar a la naturaleza cuando llueve.
“Estamos en alerta”, dicen, como si eso secara las calles o levantara las aulas destruidas. Es una frase que ya suena a muletilla: “seguimos en alerta”, mientras los vecinos sacan el agua con cubetas y tratan de rescatar lo poco que les queda.
La gestión municipal ha demostrado ser una experta en todo… excepto en lo que importa. Se invierte en festivales, desfiles y campañas con drones, pero ni un peso para desazolves, drenajes pluviales o barreras naturales contra deslaves. Parece que la infraestructura básica es un lujo que el pueblo no merece, según la visión de quienes gobiernan.
Es irónico y dolorosamente cínico ver cómo el municipio se inunda una y otra vez, y la única constante es la cara sonriente de los funcionarios en sus redes sociales. Pero claro, subir una historia en Instagram es más fácil que levantar una comunidad devastada.
Las afectaciones alcanzaron a varios planteles educativos.¿El resultado? Niños sin clases, padres preocupados, docentes frustrados… y un sistema que, como siempre, responde con trámites, papeleo y promesas al aire.
¿Y los planes de contingencia? ¿Y las brigadas de emergencia? Al parecer, siguen atrapados en el mismo pantano burocrático que impide actuar a tiempo.
Algunos habitantes, ya hartos, comenzaron a hacer memes y videos satíricos en redes sociales. «Ya mejor que hagan paseos en lancha por el centro», dijo un usuario en tono sarcástico. Y es que, cuando la tragedia se repite tanto, no queda más que el humor negro como mecanismo de defensa.
La pregunta es clara: ¿dónde está la inversión en prevención? ¿Por qué cada año Ocoyoacac termina en los titulares por desastre y no por desarrollo?
Gobernar no es solo posar con chaleco en eventos o inaugurar calles con nombre impronunciable. Gobernar es prever, actuar y proteger. Pero aquí, parece que el único plan a futuro es esperar que no llueva… mucho.
La administración actual tiene dos caminos: seguir culpando al clima o aceptar su responsabilidad y actuar. Aunque viendo el historial, es más probable que saquen otro comunicado vacío y una foto más en redes sociales.
Porque al final del día, el agua pasa… pero la incompetencia permanece.
Uriel Rosales

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