Zinacantepec
Pintas y abandono

En Santa María del Monte, las pintas comenzaron a aparecer en distintos puntos del pueblo, dejando en evidencia algo más que simples actos vandálicos, la ausencia total de autoridad, espacios públicos, bardas y propiedades privadas han sido marcadas sin que hasta el momento exista una respuesta clara o acciones visibles por parte del gobierno municipal. Porque cuando las pintas aparecen en múltiples puntos, no se trata de un hecho aislado, se trata de un problema que crece ante la falta de vigilancia y prevención, vecinos han expresado su molestia, señalando que estos actos no solo deterioran la imagen del pueblo, sino que también reflejan el abandono en materia de seguridad y mantenimiento urbano, y mientras los ciudadanos llaman a detener estas acciones, la autoridad municipal parece seguir en la misma dinámica de siempre: reaccionar tarde o simplemente no reaccionar. Las críticas apuntan directamente al presidente municipal Manuel Vilchis Viveros, conocido como “Chapatín Vilchis”, porque cuando el vandalismo crece sin control, lo que queda claro es que la vigilancia simplemente no está funcionando.
Porque las pintas no aparecen solas, las pintas aparecen donde no hay autoridad, las pintas aparecen donde la vigilancia brilla por su ausencia, y lo más irónico es que mientras el municipio presume orden, progreso y seguridad, la realidad se escribe, literalmente, en las bardas del propio pueblo. Porque cuando las calles se llenan de pintas y nadie responde, lo que queda claro es que el problema no es solo el vandalismo, es el abandono institucional.
Y así, en Santa María del Monte, la imagen del municipio se deteriora mientras la autoridad guarda silencio. Porque si hoy son pintas, mañana será algo más, y pasado mañana el problema será aún mayor. Pero en Zinacantepec parece que la estrategia es dejar crecer los problemas hasta que se vuelvan imposibles de ignorar. Porque cuando la gente tiene que pedir que se detengan las pintas y exigir que se investigue, queda en evidencia lo más preocupante, la ciudadanía está intentando hacer el trabajo que le corresponde al gobierno. Y cuando eso ocurre, la conclusión es inevitable, en Zinacantepec no solo están pintando bardas, están pintando el reflejo de un gobierno ausente.
Diego Sánchez