Mexicaltzingo

Violencia real, sonrisas oficiales

En Mexicaltzingo, la violencia volvió a golpear con crudeza mientras la autoridad parece vivir en una realidad paralela. El cuerpo de un hombre sin identificar fue localizado en un canal de aguas negras en la colonia San Isidro, sobre la carretera ChapultepecReforma Agraria, semisumergido y con evidentes signos de violencia, entre ellos heridas por arma blanca y una bolsa en la cabeza.
Una escena brutal, una señal más de que la violencia ya no es aislada, es recurrente, elementos de seguridad acordonaron la zona mientras la Fiscalía General de Justicia del Estado de México inició una carpeta de investigación por homicidio. Pero más allá de la investigación, la preocupación crece entre vecinos que señalan que este hecho se suma a una serie de sucesos recientes que han encendido las alarmas en el municipio.
Y mientras esto ocurre, la presidenta municipal Saray Benítez Espinoza, la más reciente y flamante incorporación a Morena, decidió aparecer sonriente inaugurando la llamada “Feria del Helado” en la plaza central, como si en Mexicaltzingo todo fuera fiesta, sabor fresa y discursos optimistas.
Sí, mientras la violencia golpea, el gobierno corta listones, mientras la inseguridad crece, la autoridad posa para la foto, mientras la población se preocupa, la alcaldesa sonríe… y hasta se come su helado frente a cámaras.
La escena resulta tan contrastante como indignante: un municipio con hechos violentos recientes y una autoridad que parece más preocupada por desviar la atención con eventos festivos que por enfrentar la crisis de seguridad que vive la demarcación.
Porque no se trata de cancelar eventos culturales o ferias, sino de la insensibilidad política de celebrarlos con sonrisas de oreja a oreja mientras la realidad del municipio se vuelve cada vez más oscura.
Lo más grave es que este contraste evidencia una desconexión total entre el gobierno municipal y la situación que viven los ciudadanos, porque mientras la autoridad intenta pintar un Mexicaltzingo color pastel, la violencia sigue dejando escenas que estremecen a la población, y cuando la fiesta se utiliza como distractor, lo que queda claro no es la celebración, es la evasión.
Y así, mientras la música suena en la feria y los discursos hablan de convivencia, la pregunta sigue flotando con fuerza entre los ciudadanos, ¿hay control o ya se normalizó la violencia?, porque cuando aparecen cuerpos y la autoridad responde con sonrisas, la conclusión se vuelve tan dura como inevitable, en Mexicaltzingo, la realidad es cada vez más negra, aunque desde el gobierno intenten cubrirla con azúcar y helado.
Diego Sánchez

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