Mexicaltzingo

Cuando otros hacen el trabajo que Saray no pudo

Mientras en Santa Cruz Atizapán las autoridades actúan, detienen y enfrentan a presuntos delincuentes armados, en Mexicaltzingo la historia parece completamente distinta, los delincuentes se pasean, operan y crecen, sin que nadie los moleste, y tuvo que ser otro municipio, con su presidente y su policía local, quienes le pusieran el ejemplo a la administración de Saray Benítez Espinoza de cómo se combate la delincuencia, y cómo no se solapa.
El reciente operativo que derivó en la detención de un sujeto vinculado presuntamente a delitos como narcomenudeo, robo de vehículos, robo a casa habitación y robo a transeúnte, deja una pregunta incómoda, ¿Cómo es que un individuo con ese perfil se movía tranquilamente por Mexicaltzingo sin que la policía municipal hiciera nada?, porque según las investigaciones, esta célula delictiva tenía operaciones en varios municipios, incluido Mexicaltzingo, lo que deja al descubierto un escenario preocupante, mientras otros municipios detectan, investigan y detienen, en Mexicaltzingo simplemente los dejan trabajar.
Y basta observar lo que este sujeto fue capaz de hacer en Santa Cruz Atizapán participar en un ataque armado contra una patrulla municipal con disparos calibre 9 milímetros para entender el nivel de peligrosidad del individuo, un perfil violento, armado y presuntamente vinculado a múltiples delitos, que, sin embargo, en Mexicaltzingo se movía con total tranquilidad. ¿Nadie lo veía? ¿Nadie lo detectaba? ¿O simplemente nadie hacía nada?
Porque aquí el punto no es la detención, sino la omisión, mientras en Atizapán se implementan operativos, se activan protocolos y se actúa con rapidez, en Mexicaltzingo la percepción es que la delincuencia avanza sin freno, sin vigilancia y sin consecuencias, y eso deja dos posibles explicaciones, una ineptitud preocupante o algo aún más grave.
La administración de Saray Benítez Espinoza vuelve a quedar bajo cuestionamiento, especialmente cuando la inseguridad en Mexicaltzingo ha ido en aumento y los ciudadanos denuncian que los delincuentes operan con demasiada confianza, porque cuando un presunto integrante de una célula criminal puede moverse libremente, delinquir y después ser detenido en otro municipio, el mensaje es claro: la seguridad en Mexicaltzingo no está funcionando.
Y mientras otros presidentes municipales enfrentan a la delincuencia y toman decisiones firmes, en Mexicaltzingo la sensación es distinta: los delincuentes encuentran comodidad, margen y libertad, una realidad que preocupa, indigna y deja una pregunta cada vez más fuerte entre los ciudadanos: ¿es incapacidad, desinterés o simple permisividad?
Diego Sánchez

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