Xalatlaco

Los baches gobiernan mejor que el Ayuntamiento

Hay municipios donde las obras hablan por sí solas. En Xalatlaco también hablan… pero lo hacen a través de cada bache, cada zanja y cada tramo destruido de la carretera Coatepec-Xalatlaco, una vialidad que desde hace años dejó de ser una carretera para convertirse en una prueba de supervivencia para automovilistas, transportistas y familias enteras que diariamente arriesgan su patrimonio y, en ocasiones, hasta su integridad física.
La indignación ciudadana crece porque el deterioro ya no puede atribuirse al paso del tiempo ni a una temporada de lluvias, se trata de un problema que, según denuncian habitantes de la región, lleva años acumulándose sin que exista una solución integral. Mientras los vehículos terminan con suspensiones destrozadas, llantas reventadas y gastos inesperados, la respuesta oficial parece reducirse al silencio.
Lo más preocupante es la percepción de abandono. Para muchos vecinos, el problema no son únicamente los hoyos, sino la ausencia de acciones visibles para atender una de las principales vías de comunicación de la zona, cuando una carretera permanece en esas condiciones durante tanto tiempo, el mensaje que reciben los ciudadanos es claro: hay asuntos que simplemente dejaron de ser prioridad.
La carretera Coatepec-Xalatlaco no solamente conecta comunidades; conecta trabajadores con sus empleos, estudiantes con sus escuelas, comerciantes con sus clientes y servicios de emergencia con quienes los necesitan, su deterioro representa costos económicos, retrasos, riesgos de accidentes y una afectación directa para la movilidad regional.
Mientras tanto, las imágenes hablan más fuerte que cualquier boletín institucional. No hace falta recorrer muchos metros para encontrar tramos donde el pavimento prácticamente desapareció, lo que debería ser infraestructura pública termina pareciendo un camino olvidado, impropio de un municipio que busca desarrollo y mejores oportunidades para su población.
Los habitantes han solicitado la intervención de las autoridades competentes para que esta vialidad sea atendida antes de que ocurra un accidente de mayores consecuencias. Su exigencia no parece extraordinaria: simplemente piden poder circular por una carretera que cumpla con condiciones mínimas de seguridad.
Quizá algún día la carretera Coatepec-Xalatlaco aparezca en los folletos turísticos del municipio, no por sus paisajes, sino como un museo al aire libre del abandono administrativo, donde cada bache cuenta una historia distinta y cada zanja recuerda un año más de espera. Sería la única obra pública que crece sola, sin inauguraciones, sin listones y, al parecer, sin fecha para terminarse.
Porque mientras los ciudadanos siguen haciendo maniobras para esquivar hoyos, la administración municipal enfrenta el reto de demostrar con hechos que gobernar significa atender los problemas cotidianos.
                        Diego Sánchez

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