Ocoyoacac
La Reina del flash

Mientras cientos de comuneros, ejidatarios y voluntarios pasaban horas bajo el sol abriendo cepas, cargando árboles y tratando de devolverle vida a los bosques de San Pedro Atlapulco, la conversación entre muchos asistentes terminó girando alrededor de otro tema: quiénes aparecieron en la fotografía y quiénes realmente hicieron el trabajo.
La jornada permitió plantar alrededor de 15 mil árboles gracias al esfuerzo colectivo de más de 750 personas provenientes de diversas comunidades, respaldadas por autoridades agrarias e instituciones ambientales federales y estatales, sin embargo, entre varios participantes surgió la inconformidad por la presencia de autoridades municipales, al considerar que el protagonismo mediático no correspondía con la organización ni con el trabajo realizado durante la reforestación.
Diversas voces señalaron que la presidenta municipal de Ocoyoacac, Nancy Valdez Ruiz, acudió al evento cuando prácticamente toda la logística había sido organizada por comuneros, delegados, Copaci y autoridades ejidales, para algunos asistentes, la difusión posterior dio la impresión de que el esfuerzo comunitario quedó relegado frente a la promoción política.
Los propios habitantes sostienen que la verdadera historia de la jornada no estaba frente a las cámaras, sino detrás de cada árbol sembrado por manos campesinas que año con año luchan por conservar los bosques de la región, son ellos quienes enfrentan incendios, tala clandestina y deterioro ambiental, muchas veces sin reflectores ni discursos.
En distintos sectores del municipio existe la percepción de que algunas actividades públicas terminan convirtiéndose en escenarios de promoción política, esa percepción, expresada por ciudadanos, alimenta el descontento cuando consideran que los resultados institucionales no corresponden al nivel de difusión que reciben determinados eventos.
Mientras tanto, comunidades enteras siguen enfrentando problemas cotidianos relacionados con caminos deteriorados, servicios públicos insuficientes y diversas necesidades que, según habitantes, requieren mayor atención gubernamental, para muchos vecinos, una fotografía no sustituye una política ambiental permanente ni una administración cercana a la población.
El bosque necesita vigilancia, mantenimiento, combate a la tala ilegal y programas constantes de conservación. Nada de eso se logra únicamente con actos protocolarios o publicaciones en redes sociales, la naturaleza no distingue colores partidistas; responde únicamente al trabajo constante.
Al finalizar la jornada, fueron los comuneros quienes regresaron cansados, con las manos llenas de tierra y la satisfacción de haber sembrado miles de árboles, ellos saben que dentro de algunos años ese bosque seguirá ahí gracias a su esfuerzo, no gracias a una sesión fotográfica.
Porque al final los árboles sí tienen memoria: recuerdan quién los sembró, quién los cuidó… y también quién solamente apareció cuando ya era momento de decir «¡foto, sonrían!» mientras la naturaleza hacía el resto.
Lorena Roca