Xalatlaco
Biblioteca o templo

La utilización de un inmueble público para la realización de actividades religiosas entre el 3 y el 7 de agosto ha colocado nuevamente al Ayuntamiento de Xalatlaco y a su presidente municipal,Abelito Flowers, en el centro de cuestionamientos ciudadanos, de acuerdo con los señalamientos difundidos, en la biblioteca municipal se llevaron a cabo actividades de una organización religiosa evangélica bautista denominada La Zona, vinculada con una iglesia con sede en Estados Unidos, y durante dichas actividades habría hecho acto de presencia el propio alcalde junto con el pastor de la organización.
El asunto no es menor.
En México, el principio de Estado laico establece una separación entre las instituciones gubernamentales y las organizaciones religiosas, por lo que la utilización de espacios, bienes o recursos públicos para actividades de carácter religioso puede generar cuestionamientos jurídicos y administrativos que deben ser revisados por las autoridades competentes, la presencia de un presidente municipal en un evento de esta naturaleza, dentro de un inmueble público, exige cuando menos una explicación clara sobre bajo qué fundamento se permitió la actividad, quién autorizó el uso del espacio y cuál fue la finalidad institucional de su participación.
Porque una cosa es que cualquier ciudadano ejerza libremente su derecho a practicar una religión y otra muy distinta que un gobierno municipal mezcle instalaciones públicas y funciones oficiales con actividades religiosas, el Ayuntamiento no es templo, el presidente municipal no es pastor y una biblioteca pública no debería convertirse, por decreto administrativo, en sucursal de ninguna congregación, si el inmueble fue utilizado para actividades religiosas, corresponde aclarar si existió autorización formal, bajo qué condiciones se otorgó y si hubo utilización de personal, recursos o bienes municipales.
Los señalamientos también apuntan a posibles responsabilidades administrativas si se acredita que recursos, personal, bienes o inmuebles públicos fueron utilizados para fines ajenos a los autorizados, en ese supuesto, la legislación en materia de responsabilidades administrativas contempla mecanismos para investigar y, en su caso, sancionar conductas indebidas de servidores públicos, pero antes de repartir culpabilidades, lo que corresponde es una investigación seria, documentación de los hechos y una explicación pública por parte de la administración de Abelito.
Lo verdaderamente preocupante sería que Xalatlaco terminara convirtiendo la frontera entre gobierno y religión en una línea decorativa que cada funcionario puede cruzar cuando le resulte conveniente.
Hoy biblioteca, mañana templo, pasado quién sabe; quizá con un poco de suerte hasta inauguren una “Dirección Municipal de Asuntos Celestiales”.
Diego Sánchez