Ocoyoacac
Continúa la negligencia de los verdes en Ocoyoacac

Mientras la lluvia sigue cayendo sobre San Pedro Cholula y El Llanito, las calles del municipio, especialmente la avenida Lerma y la glorieta de entrada al fraccionamiento El Llanito, se encuentran totalmente colapsadas por la inundación, dejando a decenas de familias atrapadas y a la población en riesgo. Una vez más, la inacción del gobierno municipal encabezado por la alcaldesa Nancy Valdez queda exhibida en uno de los peores momentos del año.
Con visible molestia, vecinos han recurrido a las redes sociales para lanzar un llamado urgente,y no exento de sarcasmo, a las autoridades locales.
La ciudadanía está cansada de un gobierno que solo aparece para los actos públicos, los cortes de listón y las campañas mediáticas, pero que brilla por su ausencia cuando verdaderamente se requiere acción inmediata.
El caso de la avenida Lerma, una de las vialidades más importantes de la zona, es particularmente grave. Según denuncian vecinos, el agua ha rebasado el nivel de las banquetas, convirtiendo las calles en canales imposibles de transitar. En la glorieta del acceso principal a El Llanito, la situación es aún más crítica: los vehículos no pueden entrar ni salir, y hay reportes de autos varados.
La pregunta que resuena entre los habitantes es la misma que año con año queda sin respuesta: ¿Dónde está el gobierno municipal antes de que pase la tragedia? ¿Qué se ha hecho para prevenir estas inundaciones que, sin falta, se repiten cada temporada de lluvias?
Durante su campaña, la alcaldesa Nancy Valdez prometió convertir a Ocoyoacac en “un municipio ordenado, moderno y limpio”. Hoy, esa promesa está literalmente flotando en aguas negras.
No es falta de aviso. No es una tormenta atípica. Es la consecuencia de meses incluso años de desinterés, omisión y mala planeación urbana. Las coladeras están obstruidas.
La crítica lanzada por los vecinos, «Ahí sí puede ir a sacarse la foto», no es una exageración. Quienes viven en la zona ya se han acostumbrado a ver a la alcaldesa aparecer solo cuando hay oportunidad de tomarse una imagen rodeada de niños, adultos mayores o proyectos recién pintados, pero rara vez cuando la situación se sale de control y se requiere presencia operativa.
No hay brigadas de Protección Civil en la zona. No hay cuadrillas de limpieza. No hay respuesta de emergencia. Solo silencio institucional.
Y peor aún: cuando se trata de exigir rendición de cuentas, se responde con evasivas o con discursos que culpan al clima, a los gobiernos anteriores, o a “la complejidad del fenómeno meteorológico”. ¿Hasta cuándo?
Además del caos vial, la inundación en esta zona representa un peligro sanitario, de movilidad y económico. Personas que tenían que salir a trabajar han quedado varadas. Familias temen que el agua llegue a sus hogares. Comercios locales pierden ventas por la imposibilidad de operar. Y todo esto ante la completa indiferencia del ayuntamiento.
Si hay presupuesto, ¿por qué no se han atendido los puntos críticos de inundación? ¿Por qué no se han instalado sistemas pluviales eficientes? ¿Por qué no se ha dado mantenimiento regular a las coladeras y rejillas?
La administración municipal debe dejar de esconderse detrás de cifras y comunicados. Los vecinos no quieren promesas, quieren soluciones.
El caso de El Llanito y San Pedro Cholula es el reflejo de una realidad que se repite en múltiples colonias del municipio: una administración más interesada en la imagen que en la gestión real. Hoy, mientras los vecinos caminan con el agua hasta los tobillos, la única respuesta que reciben es el eco de su propio hartazgo.
La administración municipal tiene la obligación de actuar de inmediato, de dar la cara y de asumir las consecuencias de su omisión.
Porque en Ocoyoacac, ya no solo se inundan las calles: se inunda también la paciencia de un pueblo que, simplemente, ya no cree.
Uriel Rosales