Ocoyoacac
Ocoyoacac:Nancy montajes

La negligencia de la administración municipal de Ocoyoacac volvió a cobrar factura, y esta vez, la moneda de cambio fueron dos personas gravemente heridas en un accidente automovilístico provocado por un bache sin atender en la entrada del Panteón General, comunidad de San Jerónimo Acazulco. Según testigos, el bache ha sido reportado en múltiples ocasiones… pero claro, como no está en el circuito «turístico-político» de la presidenta municipal Nancy Valdez, simplemente fue ignorado.
Y es que no es la primera vez que San Jerónimo Acazulco queda al margen de las prioridades del Ayuntamiento. Lo escandaloso del caso es que en la edición pasada de este medio ya habíamos denunciado que se anunció con bombo y platillo una «obra de rehabilitación vial» en la zona, con una supuesta inversión de 2 millones de pesos. ¿El resultado? En una visita al sitio, no se encontró ni un metro cuadrado de pavimento nuevo, ni maquinaria, ni trabajadores… ni rastro alguno del dichoso proyecto.
La administración de Nancy Valdez ha hecho del discurso su mejor cemento. Anuncia, posa, promete, corta listones y desaparece. Mientras tanto, comunidades como San Jerónimo Acazulco lidian con carreteras que parecen más campos minados que vías públicas. ¿Dónde están esos 2 millones? ¿En qué calle se aplicaron? ¿O acaso el dinero se invirtió en obras «imaginarias» solo visibles para los allegados del Ayuntamiento?
No es coincidencia que algunas zonas de Ocoyoacac las más “cercanas al corazón” de la alcaldesa estén perfectamente pavimentadas, iluminadas y adornadas, mientras que otras, como Acazulco, luchan por no quedar atrapadas entre lodo y baches.
«Nancy Montajes» no solo es un sobrenombre; es un diagnóstico de cómo se ha venido gobernando: más preocupación por la apariencia que por la esencia. A Nancy le encantan los reflectores, los videos editados, las inauguraciones simbólicas, y claro, los montajes. Lo que no le gusta tanto es ensuciarse los zapatos en las colonias olvidadas donde los vecinos, cansados y dolidos, piden a gritos lo que debería ser un derecho: calles seguras.
Y mientras ella sonríe en eventos públicos, las ambulancias hacen su recorrido de emergencia por carreteras rotas, por falta de mantenimiento, y por la falta total de empatía desde la presidencia municipal.
La ciudadanía exige una rendición de cuentas inmediata sobre los recursos públicos destinados a obras invisibles. También urge un programa real de reparación vial que priorice la seguridad de todos los ciudadanos, no solo de los que viven cerca de donde vota más gente o donde la alcaldesa tiene intereses políticos.
Porque mientras en algunas calles de Ocoyoacac se bachea tres veces por año, en otras no se ha tocado ni una gota de asfalto en lo que va de la administración.
Y lo peor es que no hay castigo ni consecuencia. Solo promesas, reportajes de cartón, y cómo no, otro montaje más para el show de la presidenta.
Uriel Rosales