Zinacantepec

Tránsito con puño

En Zinacantepec, la autoridad de tránsito parece haber decidido que el reglamento vial ya no se aplica con argumentos, sino con manotazos, un nuevo episodio protagonizado por agentes de tránsito ha encendido la indignación ciudadana luego de que, según testigos, un conductor fuera acorralado por oficiales durante una intervención vial, la situación escaló cuando una agente presuntamente le propinó una cachetada al ciudadano mientras se realizaba la retención de su placa.
Sí, así como lo  lee amigo lector, en lugar de explicar el procedimiento o aplicar el reglamento con profesionalismo, la escena terminó pareciendo más una riña callejera que un operativo de autoridad, el episodio ha reavivado un viejo reclamo que circula entre automovilistas del municipio, el comportamiento prepotente de algunos elementos de tránsito que, según denuncian ciudadanos, exigen respeto a la ley mientras ignoran los mismos estándares de legalidad y transparencia que deberían cumplir.
Porque mientras los conductores son detenidos, multados o amenazados con la retirada de placas, también hay preguntas que siguen flotando en el aire, ¿por qué algunas patrullas circulan sin identificación clara o placas visibles? ¿quién supervisa realmente el actuar de los agentes? La percepción ciudadana es cada vez más incómoda para el gobierno municipal encabezado por el Chapatín Vilchis porque lo que debería ser un cuerpo de tránsito profesional parece convertirse con frecuencia en motivo de conflicto. Y el problema no es menor, cuando un agente que representa la ley termina involucrado en agresiones físicas o actitudes intimidatorias, lo que se deteriora no es solo la imagen de un funcionario, se erosiona la confianza en la autoridad municipal completa.
Entre automovilistas y vecinos la crítica se repite con un sarcasmo cada vez más evidente, para detener conductores o quitar placas, la autoridad aparece rápido; pero cuando se trata de atender emergencias o responder llamados ciudadanos, la rapidez desaparece misteriosamente.
El gobierno municipal no puede seguir ignorando estos episodios como simples anécdotas, cada incidente de abuso o confrontación en la vía pública debilita la legitimidad de la autoridad que debería garantizar orden y seguridad, porque en Zinacantepec, cuando el tránsito termina en golpes, la pregunta ya no es si se aplicó el reglamento, la pregunta es quién está vigilando a quienes deberían hacer cumplir la ley.
Diego Sánchez

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