Lerma
Deuda millonaria, resultados miserables

En Lerma, el gobierno municipal parece haber perfeccionado una fórmula peligrosa: más deuda, menos resultados, mientras el municipio acumula una deuda pública superior a los 150 millones de pesos, la realidad en las calles es completamente distinta a cualquier discurso oficial: abandono, servicios deficientes y obras que parecen monumentos a la improvisación.
Sí, más de 150 millones de pesos y la pregunta que resuena entre ciudadanos es brutalmente simple, ¿Dónde está ese dinero?, porque lo que sí está a la vista de todos son calles destrozadas, como la avenida de Las Plazas, agua contaminada que llega a los hogares; obras inconclusas o mal ejecutadas; y servicios públicos que, lejos de mejorar, se deterioran cada día más.
Es decir, un municipio endeudado, pero sin avances visibles, las críticas apuntan directamente al Mike, porque cuando la deuda crece y los resultados desaparecen, la responsabilidad no se diluye, se concentra en quien gobierna.
Lo más incómodo es que esta información, según ciudadanos, no proviene de rumores o versiones políticas, sino de datos disponibles en los sistemas de transparencia del propio Ayuntamiento. Es decir, no es percepción, son números oficiales.
Mientras tanto, el contraste es insultante, millones en deuda, pero calles rotas.
millones comprometidos, pero servicios colapsados, millones en cuentas, pero ciudadanos abandonados.
En Lerma, el discurso de progreso se estrella contra la realidad cotidiana, porque cuando un gobierno pide prestados millones y el municipio sigue deteriorándose, lo que surge no es confianza, es sospecha, y cuando las obras quedan tiradas y el agua llega contaminada, la deuda deja de ser financiera, se vuelve social.
Porque aquí la indignación no es solo por el dinero, sino por lo que ese dinero debió representar, mejores calles, servicios dignos, infraestructura funcional. Pero nada de eso llegó, lo único que sí llegó fue una deuda gigantesca que ahora tendrán que cargar los ciudadanos.
Y mientras los números crecen en los informes, la calidad de vida se desploma en las calles, porque en Lerma, los millones no se ven en obras, se ven en el abandono, y cuando eso ocurre, la conclusión es tan incómoda como inevitable, más que un gobierno endeudado, Lerma parece tener un gobierno que endeuda y no responde.
Porque en Lerma ya no basta con justificar, prometer o culpar al pasado, más de 150 millones de pesos de deuda no pueden esconderse detrás de discursos políticos, la realidad es contundente, un gobierno que endeuda sin mejorar y un municipio que se deteriora.
Esteban Díaz