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En Tenancingo, la realidad comienza a oler, y no precisamente a progreso, mientras la administración municipal presume trabajo y avances, ciudadanos denuncian fugas de drenaje, desechos desbordados y tiraderos de basura a cielo abierto, dibujando un panorama que muchos califican como un municipio que literalmente se está pudriendo.
En el Parque Alameda, uno de los espacios deportivos más concurridos, el drenaje dañado lleva varios días expulsando desechos justo en el área de barras para ejercicio, el resultado, malos olores, contaminación y condiciones insalubres para quienes intentan hacer deporte, vecinos señalan que el problema ya fue reportado a OPDAPAS, pero la respuesta, como ya es costumbre, brilla por su ausencia, porque en Tenancingo, al parecer, primero se deja que el problema apeste y luego, si queda tiempo, se atiende.
Pero eso no es todo. A este escenario se suma la denuncia de un tiradero de basura a cielo abierto que continúa creciendo pese a estar prohibido, generando riesgos sanitarios cada vez más preocupantes, con las lluvias, los lixiviados podrían estar contaminando mantos acuíferos, mientras la acumulación de residuos favorece la proliferación de mosquitos, roedores y enfermedades como el dengue.
Y lo más indignante: este foco de contaminación se encuentra cerca de una unidad deportiva, el Cine Colibrí, escuelas y el Hospital ISEM. Es decir, el riesgo no está aislado, está rodeando a la población, las críticas no tardaron en dirigirse hacia la presidenta municipal Nancy Nápoles Pacheco, a quien ciudadanos señalan por la falta de atención ante problemas que, lejos de disminuir, parecen multiplicarse. Porque mientras el drenaje se fuga y la basura crece, el municipio comienza a reflejar un deterioro cada vez más evidente.
Porque una cosa es enfrentar problemas… y otra muy distinta es dejarlos pudrirse, en Tenancingo, el drenaje se desborda, los tiraderos aumentan y la contaminación avanza, mientras la administración municipal parece mirar hacia otro lado, y cuando los espacios deportivos se convierten en focos de infección y los alrededores de hospitales conviven con montañas de basura, la pregunta deja de ser incómoda, y se vuelve urgente.
Porque entre drenaje fugándose en las calles y basureros en aumento, la percepción ciudadana es cada vez más clara, Tenancingo no solo está descuidado, está siendo abandonado, y mientras la basura crece, también lo hace el descontento social. Porque un municipio no se deteriora de la noche a la mañana, se deteriora cuando la autoridad deja de gobernar, y hoy, muchos ciudadanos coinciden en algo, entre olores nauseabundos, contaminación y omisiones, Tenancingo parece estar pudriéndose, bajo la administración de Nancy Nápoles Pacheco.
Daniel Sánchez

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