Ocoyoacac

El sello de los Ruiz que tiene al municipio en crisis

En Ocoyoacac los escándalos ya no sorprenden, se acumulan, y nuevamente, el apellido Ruiz vuelve a colocarse en el centro de la polémica, esta vez, denuncias ciudadanas señalan a Samuel Verdeja Ruíz y a la presidenta municipal Nancy Valdez Ruiz por un nuevo intento de apropiación de un predio que, según padres de familia, corresponde legalmente a la comunidad y a la escuela Héroes de la Independencia.
De acuerdo con la denuncia, madres y padres de familia recuperaron el inmueble tras concluir un convenio de préstamo, pero la tranquilidad duró poco. Samuel Verdeja y Nancy Valdez Ruiz acudieron al lugar y, según los testimonios, amenazaron públicamente al director José Bernardo Ortiz Robles, quien únicamente buscaba que el espacio siguiera siendo utilizado para fines educativos, la situación escaló a tal grado que los propios padres responsabilizan directamente a ambos personajes por cualquier daño o agresión que pudiera sufrir el directivo.
La escena resulta indignante: mientras los ciudadanos defienden espacios educativos para niños y adolescentes, la autoridad municipal aparece, no para respaldar la educación, sino para protagonizar confrontaciones y presiones, una imagen que, lejos de fortalecer la confianza, alimenta la percepción de un gobierno que privilegia intereses familiares y políticos por encima de las necesidades de la comunidad.
Y lo más preocupante es que este episodio no es aislado, en Ocoyoacac, los señalamientos contra la administración de Nancy Valdez Ruiz se han vuelto recurrentes: violencia, inseguridad creciente, ejecuciones que exhiben la ausencia de autoridad, conflictos por predios, promesas incumplidas y una administración señalada por actuar más en función de intereses políticos que del bienestar ciudadano.
Porque mientras el municipio enfrenta ejecuciones, violencia y una inseguridad que crece, la administración municipal parece distraída en conflictos internos, disputas por terrenos y confrontaciones con ciudadanos, el contraste resulta brutal: la población exige seguridad, servicios y desarrollo, mientras la autoridad parece concentrada en pleitos y polémicas.
El sarcasmo surge inevitablemente, en Ocoyoacac no hay gobierno, hay conflictos, no hay liderazgo, hay confrontación, no hay soluciones, hay escándalos.
Vecinos también señalan otros casos que alimentan el descontento, bibliotecas que, según denuncian, la propia autoridad considera inservibles, clínicas prometidas que no operan o que cobran servicios, y comunidades como El Pedregal que aseguran haber sido engañadas con proyectos que nunca se concretaron, todo ello conforma un escenario que, lejos de mejorar, parece deteriorarse con cada nuevo episodio.
Cuando la autoridad es señalada por confrontar por conflictos de polémicas constantes, la confianza se desploma.
                            Lorena Roca

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