San Antonio La Isla

¡Miedo vecinal!

¿Para cuando la seguridad publica?

En San Antonio la Isla, la preocupación ciudadana no gira tanto en torno a un caso específico, sino a algo más profundo, la falta de respuesta de las autoridades ante situaciones que exigen atención inmediata, vecinos han denunciado hechos que consideran graves, pero lo que más inquieta no es solo lo ocurrido, sino la ausencia de acción visible por parte del gobierno municipal.
Porque cuando la denuncia existe, pero la respuesta no, el problema deja de ser aislado y se convierte en estructural, habitantes señalan que, pese a haber recurrido a los canales formales, la atención institucional ha sido prácticamente inexistente, no hay presencia policial constante, no hay seguimiento claro y, sobre todo, no hay una estrategia que brinde certeza a la población, la sensación generalizada es que la seguridad no está siendo atendida con la seriedad que requiere.
En este contexto, la actuación de la policía municipal queda en entredicho, no por un solo evento, sino por la percepción acumulada de ineficacia, falta de reacción y escasa capacidad para prevenir o contener situaciones de riesgo, una corporación que llega tarde o que simplemente no llega, termina por perder su función más básica: generar confianza.
El gobierno encabezado por Alejandra Castro enfrenta así un escenario donde la crítica ya no es política, es operativa, la ciudadanía no está cuestionando discursos, está cuestionando resultados, y en materia de seguridad, los resultados no se miden en comunicados, sino en presencia, reacción y prevención.
Porque la seguridad no puede depender de la paciencia de los vecinos ni de la esperanza de que “no pase nada”, cuando la autoridad no actúa, el vacío lo ocupa el miedo, y cuando ese miedo se vuelve cotidiano, el problema ya no es un incidente… es una administración rebasada.
Hoy, en San Antonio La Isla, la exigencia es clara: menos silencio institucional y más acción real. Porque la seguridad no se promete, se garantiza, y cuando no se cumple, no hay justificación que alcance, y mientras las autoridades parecen seguir en pausa, la ciudadanía ya entendió algo preocupante: que, en su municipio, pedir ayuda no siempre significa recibirla.
Y es ahí donde la situación deja de ser preocupante para volverse insostenible, porque una administración que no responde en temas de seguridad no solo falla, se vuelve parte del problema, la inacción también tiene consecuencias, y en este caso se traduce en miedo, desconfianza y una ciudadanía que empieza a asumir que está por su cuenta, solo un gobierno que parece observar desde lejos cómo crece un problema que ya lo rebasó.
Estamos ante una falla aislada, sino ante una administración que decidió normalizar la ausencia, eso sí, todo “bajo control”, aunque el control, claramente, ya no esté del lado de la autoridad, pero vamos todos mejor a hacer zumba enfrente del ayuntamiento, así se nos olvida todo lo incompetente de este gobierno. Lorena Roca

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