Ocoyoacac

Preguntas incómodas,respuestas ausentes

En Ocoyoacac, la discusión pública ha girado en torno a una pregunta que la autoridad no ha respondido con claridad, ¿bajo qué condiciones utiliza un inmueble en la zona de Hacienda Jajalpa la Presidenta Municipal, Nancy Valdez Ruiz?
Versiones que circulan entre habitantes señalan que la edil ha sido vista en dicha propiedad durante varios días, acompañada de escoltas cuya asignación tampoco ha sido explicada de forma puntual, nada confirmado oficialmente. Todo lo suficientemente visible como para generar cuestionamientos legítimos.
Y ahí está el fondo del problema, no es la propiedad en sí, es la falta de claridad, porque cuando un funcionario público no explica el uso de un inmueble en una zona de alto nivel, ni detalla las condiciones bajo las cuales lo ocupa, renta, préstamo, resguardo o cualquier otra figura legal, lo que se instala no es certeza, es duda.
Y en la función pública, la duda constante es un problema, la ciudadanía no está pidiendo favores ni concesiones, está exigiendo algo básico, congruencia entre el nivel de vida de sus autoridades y los ingresos que perciben, así como transparencia en el uso de recursos y privilegios asociados al cargo.
Más aún cuando se trata de seguridad personal financiada con recursos públicos, el silencio institucional frente a estos señalamientos no ayuda, al contrario, amplifica la percepción de opacidad, porque si todo está en regla, la explicación debería ser inmediata, clara y documentada.
Pero no ha ocurrido, en su lugar, lo que crece es la especulación, y la especulación no nace sola: se alimenta de la falta de información, la administración municipal parece confiar en una estrategia conocida, dejar que el tema se diluya con el tiempo, evitar confrontaciones directas y apostar a que la atención pública se desvíe.
Pero hay temas que no se diluyen, porque cuando se habla del comportamiento y las condiciones de vida de quienes gobiernan, la exigencia social no desaparece, se acumula, la pregunta sigue ahí, intacta, ¿De quién es la propiedad y bajo qué condiciones se utiliza? Y mientras no haya respuesta, cada día de silencio pesa más que cualquier declaración pendiente.
Porque en el servicio público, la transparencia no es opcional, es obligación y en Ocoyoacac, hoy no hay certeza sobre el caso, pero sí hay algo evidente: un gobierno que, frente a cuestionamientos directos, prefiere guardar silencio en lugar de rendir cuentas, eso sí, seguramente todo está en orden, tan en orden, que nadie ha considerado necesario explicarlo.
Al final, el mensaje que queda es incómodo: no se trata de lo que se ve, sino de lo que no se explica, porque en Ocoyoacac, más allá de la propiedad, de los escoltas o de las versiones, lo que realmente está en juego es la credibilidad, y esa, a diferencia de cualquier inmueble, no se renta, no se presta y mucho menos se oculta, se construye o se pierde, y aquí, todo indica que va en caída libre.
                            Lorena Roca

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