Lerma
Fraude Urbano

En Lerma de Villada el enojo ciudadano ya rebasó el nivel de las quejas y comenzó a transformarse en abierta indignación, vecinos se manifestaron recientemente por una obra presuntamente mal ejecutada que, para rematar el absurdo, habría sido realizada por un particular mientras el Ayuntamiento encabezado por el Mike, aparentemente ya se preparaba para presumirla como logro propio.
Sí, en Lerma ya ni siquiera hace falta construir bien las obras; basta con colgarles el sello del gobierno municipal para convertir cualquier parche improvisado en “avance histórico”,el problema es que la ciudadanía ya comenzó a cansarse de la simulación permanente y de un gobierno obsesionado con la propaganda mientras las calles, servicios y obras públicas continúan mostrando graves deficiencias.
De acuerdo con habitantes inconformes, la obra presenta fallas visibles y condiciones deficientes que provocaron molestia inmediata entre vecinos, quienes cuestionaron no solo la calidad de los trabajos, sino también el posible intento del Ayuntamiento por apropiarse políticamente de una intervención realizada por terceros, una situación que exhibe el nivel de desesperación política de una administración que parece más preocupada por la fotografía que por gobernar.
Porque en Lerma la lógica institucional parece haberse invertido: primero se presume, luego se improvisa y al final, si hay tiempo, se revisa si las cosas funcionan, mientras tanto, los ciudadanos pagan impuestos, soportan afectaciones y observan cómo el gobierno municipal convierte cualquier acción mínima en espectáculo mediático.
La molestia social crece porque este caso no aparece aislado, se suma a una larga cadena de señalamientos sobre obras cuestionadas, desarrollo urbano desordenado, permisos polémicos y decisiones administrativas que han colocado al municipio constantemente bajo críticas públicas, cada nuevo escándalo parece confirmar la percepción de que en Lerma la prioridad no es resolver problemas, sino controlar la narrativa.
Y mientras el alcalde Mike Ramírez insiste en proyectar una imagen de modernidad y progreso, la realidad en las calles cuenta otra historia, obras deficientes, inconformidad vecinal y un gobierno que parece vivir atrapado entre el marketing político y la improvisación administrativa.
Eso explica perfectamente el momento que vive Lerma, un municipio donde el concreto se hunde menos rápido que la credibilidad del gobierno municipal, porque siguen maquillando propaganda cada ignauguración.
Esteban Díaz