Ocoyoacac
Puro Circo

En Ocoyoacac la indignación ciudadana ya no solo apunta al desastre administrativo del gobierno municipal encabezado por Nancy Valdéz Ruiz, sino también a la descarada doble moral política de quienes se llenan la boca hablando de legalidad, transparencia y combate a la corrupción, siempre y cuando sea en municipios ajenos.
Porque cuando se trata de gobiernos donde son oposición, aparecen de inmediato las conferencias, los posicionamientos, los discursos incendiarios y las denuncias mediáticas,ahí sí sobran diputados, dirigentes y “defensores de la honestidad” listos para señalar cualquier irregularidad, pero cuando el desastre ocurre en Ocoyoacac, el silencio es tan absoluto que parece pacto, complicidad o simple conveniencia política.
La molestia social crece porque mientras los ciudadanos enfrentan calles destrozadas, inundaciones, inseguridad, obras deficientes y un evidente deterioro del municipio, las figuras políticas que presumen combate frontal a la corrupción desaparecen misteriosamente del mapa, aquí ya no hay indignación selectiva ni discursos heroicos; aquí solo hay silencio cómodo y cálculo político.
Vecinos cuestionan por qué personajes que diariamente utilizan el discurso anticorrupción como bandera no muestran la misma energía para señalar las presuntas irregularidades dentro de un municipio gobernado por aliados políticos, y la respuesta parece cada vez más evidente, la legalidad solo sirve cuando conviene electoralmente.
Porque en Ocoyoacac la corrupción, el abandono y la improvisación parecen haberse normalizado al grado de que ya nadie dentro del círculo político oficial quiere incomodar a nadie, mientras tanto, la ciudadanía observa cómo quienes exigen auditorías y transparencia en otros municipios aquí prefieren mirar hacia otro lado como si las calles destruidas, el caos urbano y la inconformidad social fueran simples detalles menores.
El problema es que el discurso ya se les cayó, la gente entendió perfectamente que muchos políticos no combaten la corrupción por principios, sino por estrategia, donde no gobiernan se convierten en fiscales mediáticos, donde sí tienen intereses políticos, guardan silencio sepulcral, aunque el municipio se esté cayendo a pedazos.
Y mientras Nancy Valdéz Ruiz continúa administrando un municipio marcado por críticas constantes, el resto de sus aliados políticos parecen actuar como espectadores mudos de un desastre administrativo cada vez más evidente, porque resulta más fácil subir videos hablando de honestidad desde un micrófono que venir a Ocoyoacac a explicar por qué aquí las exigencias desaparecen milagrosamente.
L Llenar al municipio de denuncias, amparos y presión pública para obligar a las autoridades a responder, porque cuando los gobiernos dejan de escuchar, la inconformidad termina encontrando otras formas de hacerse presente.
Lo más cínico de todo es que los mismos personajes que hoy guardan silencio en Ocoyoacac mañana volverán a aparecer en otros municipios dando lecciones de transparencia, honestidad.
Lorena Roca