Zinacantepec
PLAN 2050, AGUA CERO

Mientras el gobierno municipal de Zinacantepec organiza foros, presenta estrategias hídricas de largo alcance y habla de soluciones proyectadas hasta el año 2050, cientos de familias continúan enfrentando un problema mucho más inmediato, abrir la llave y no encontrar una sola gota de agua.
La reciente manifestación de vecinos de la colonia Zimbrones, en San Luis Mextepec, volvió a exhibir una realidad que contrasta severamente con el discurso oficial, los habitantes denuncian meses de desabasto pese a cumplir puntualmente con el pago del servicio, situación que los ha obligado a destinar una parte importante de sus ingresos a la compra constante de pipas para cubrir necesidades básicas.
La pregunta que muchos ciudadanos se hacen es sencilla: ¿de qué sirve un ambicioso Plan Hídrico 2026-2050 cuando existen colonias que ni siquiera tienen garantizado el suministro en 2026?
Apenas en marzo pasado, el presidente municipal Manuel Vilchis Viveros y autoridades del organismo operador anunciaron una estrategia integral que prometía ampliar la cobertura, fortalecer la infraestructura hidráulica, abrir nuevos pozos y atender prioritariamente las zonas más afectadas por la escasez, el mensaje fue optimista, la realidad, al menos para los vecinos que decidieron salir a protestar, parece ser muy distinta.
Porque mientras los documentos hablan de planeación, los ciudadanos hablan de cubetas, mientras los informes presumen diagnósticos, las familias siguen esperando soluciones, mientras la administración proyecta escenarios para las próximas décadas, hay hogares que continúan resolviendo día a día una necesidad elemental.
La situación se volvió aún más incómoda para el gobierno municipal cuando, tras la presión pública, comenzaron a difundirse recorridos y supervisiones de posibles puntos de perforación para futuros pozos, sin embargo, una supervisión no es una obra terminada. Un estudio técnico no es agua en la red, y una promesa tampoco llena un tinaco.
Nadie discute la importancia de planear el futuro hídrico del municipio, lo cuestionable es que la narrativa institucional parezca más enfocada en los proyectos que vendrán que en resolver los problemas que ya existen, porque la ciudadanía no puede esperar al 2050 para bañarse, cocinar o lavar ropa.
La administración municipal insiste en presentar una visión de largo plazo, pero los vecinos parecen exigir algo mucho más modesto: resultados, y cuando la distancia entre los anuncios oficiales y la realidad cotidiana se vuelve demasiado grande, la credibilidad comienza a evaporarse más rápido que el agua que nunca llega.
Quizá el verdadero problema para el gobierno de Zinacantepec no sea la escasez hídrica, sino la creciente percepción ciudadana de que las promesas fluyen con mayor facilidad que el servicio público, porque al final, los habitantes no evalúan una administración por la cantidad de foros que organiza ni por los años que abarcan sus planes estratégicos, la evalúan por algo mucho más simple, si al abrir la llave sale agua, y hoy, para muchas familias, la respuesta sigue siendo la misma, discursos abundantes, soluciones escasas.
Como suele ocurrir cuando la realidad termina alcanzando a la propaganda, el problema ya no es únicamente la falta de agua, sino la falta de confianza, por que el chapatín no ve mas alla del medio metro de su pileta de baño.
Diego Sánchez