Lerma

Currículum Creativo

En Lerma vuelve a encenderse un foco rojo sobre la administración encabezada por el Mike Ramírez, esta vez no se trata de obras, seguridad o servicios públicos, sino de un tema que toca directamente la credibilidad del gobierno: señalamientos de que diversos funcionarios municipales se presentan con títulos académicos cuya acreditación ha sido cuestionada por ciudadanos mediante consultas al Registro Nacional de Profesionistas.
El problema no radica únicamente en las abreviaturas que anteceden un nombre, cuando un servidor público firma documentos oficiales como «Lic.», «Mtro.» o «Dr.», la ciudadanía espera que esa calidad profesional pueda acreditarse conforme a la ley, si existen cuestionamientos sobre esa información, corresponde a la autoridad aclararlos con transparencia, porque la confianza pública también se construye con la certeza de quién toma decisiones y bajo qué credenciales.
Lo preocupante es que el silencio institucional suele convertirse en el mejor aliado de la sospecha, mientras no exista una postura oficial que explique la situación, las versiones ciudadanas seguirán creciendo y el desgaste recaerá sobre toda la administración, en política, muchas veces el vacío informativo pesa más que cualquier comunicado.
Nadie puede ser declarado responsable de una conducta ilícita sin una investigación y sin la determinación de las autoridades competentes, pero tampoco puede ignorarse que la transparencia exige responder cuando existen cuestionamientos razonables sobre la información con la que se presentan los servidores públicos, la rendición de cuentas no debería verse como una concesión, sino como una obligación.
Si todo está en regla, bastaría con exhibir la documentación correspondiente y cerrar el debate, si existiera alguna irregularidad, corresponderá a las instancias competentes investigarla y determinar las responsabilidades que procedan, lo que resulta difícil de justificar es que, frente a un tema de interés público, la administración permanezca inmóvil.
Gobernar no consiste únicamente en inaugurar obras o posar para la fotografía oficial; también implica responder cuando la ciudadanía pregunta, y en Lerma, más que discursos, hoy hacen falta respuestas claras sobre quiénes integran el gobierno y con qué acreditaciones ejercen sus funciones.
La confianza ciudadana no se obtiene con tarjetas de presentación llenas de abreviaturas, se gana con transparencia, porque un título puede escribirse antes del nombre, pero la credibilidad se escribe todos los días con hechos
                           Esteban Díaz

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